Han pasado casi 24 horas desde el gran concierto que dimos ayer en el Benidorm Palace. Fué el resultado de horas de trabajo intenso; se trabajó como nunca se había trabajado en esta banda.
No recuerdo tres ensayos en tres dias consecutivos: el viernes tres horas seguidas, de 10 de la noche a 1 de la mañana sin descansos, sin rechistar y con el máximo de silencio durante el ensayo. El sábado desde las 11 y media hasta las dos y el domingo madrugón para ensayar desde las nueve y media hasta apenas media hora antes del concierto. Por eso la banda sonó con esa energía, por eso sonó con esa calidad, por eso todos y cada uno de los músicos que estábamos allí nos lo pasamos pipa, por eso el concierto se nos hizo corto, por eso el público disfrutó tanto...
Es cierto que los que tocamos somos nosotros, los que soplamos, los que movemos el arco y los que percuntimos los instrumentos... pero ayer teníamos a una persona delante que nos mostró el camino para tener no solo tocar mejor, sino tambien para llegar más lejos de lo que es meramente tocar notas: llegamos a expresar, a transmitir, a hacer música, a difrutar. Este hombre aparte de sus conocimientos, que son muchos, nos transmitió con cada palabra, con cada gesto su gran energía, su gran amor por la música. La forma de decir las cosas, ese cariño con el que nos hablaba, contagiaba. Hemos descubierto no solo a un grán músico, sino a un gran comunicador. Este hombre no es un profesor, aunque ejerza como tal en su vida profesional: es mucho más. Yo lo elevo a la categoría de maestro, que aunque en realidad los profesores cobren más, tengan mejor horario, los maestros hacen una labor en la que entra mucho màs la psicología, la motivación, el cariño. Yo se de lo que hablo porque he ejercido como profesor y como maestro y me siento orgulloso de ser maestro. Pues bien, Iborra no habla como un profesor, habla como un maestro, como un verdadero maestro de escuela, una persona cariñosa, cercana.
Me da pena comprobar como la noticia que se desprende del gran fin de semana en la prensa no es musical, sino de otro caríz, de enfrentamiento, de lucha interna. Me da pena que haya compañeros que se hayan perdido todo este disfrute musical: me hubiera gustado que hubiesen estado allí para disfrutar lo mismo que disfruté yo, pero no entre el público, sino en el escenario y por supuesto en la gran semana de ensayos que hemos disfrutado, porque os diré una cosa, si hemos disfrutado en el concierto, en los ensayos ha sido el acabose, una pasada de verdad.
Me gustaría que se hablara única y exclusivamente de música, no de política. La música no es un "quitate tu pa ponerme yo", es otra cosa. Es lo que hemos vivido esta semana con este señor. Es el gran ambiente que se ha vivido dentro de la sociedad.
Como dije un día en este "escaparate", a mi me da igual los viajes que me ofrezca la banda, me da igual las cestas que me ofrezca la banda, me da igual si me da dinero en fiestas o no... lo realmente importante es la música. Hace 19 años (2 como educando y 17 como músico de la anda) entré porque amaba la música. Ahora sigo porque amo la música por encima de todo. Nunca he dejado de asistir porque el director no me gustara, o porque la directiva no me gustara, o porque había gente que no me dirigía la palabra. Si hubo pequeñas épocas en las que dejé de asistir fueron por motivos exclusicamente personales.
Me gustaría que se siguiera por este camino de apostar por la música en mayúsculas, y no solo limitarnos a tocar las notas y pasar los conciertos como un mero trámite. Me gustaría que cada actuación fuera especial, que cada vez que nos enfrentáramos (mejor acercáramos) al público tuvieramos como premisa aquello de "intenta tocar siempre bien, pero nunca mal". Eso se consigue con una motivación, pero con una motivación excusivamente musical, como ha pasado en este concierto... si después nos regalan algo: una picaeta o lo que sea, pues mejor, pero que sea como cuando después de una buena comilona te dan un pastelito de regalo: tu has ido al restaurante por la comida, no por el pastelito del final, que si aparece, bien, pero sino... lo que has disfrutado comiendo no tiene nombre.
Bueno, pues como parece que es mi última aportación en este escaparate antes de la noche buena, desearos que si la noche buena la entendeis como estar en compañia de vuestros seres queridos, la familia y los amigos y disfrutar de ello, que como me sucede a mi, la noche buena sea todos los días del año. Porque para mi, la noche buena es una noche más del año, y digo esto porque en cualquier momento del año tengo a mi disposición a la gente que quiero, con lo que no es una noche particularmente extraordinaria, o por lo menos para mi es tan sumamente extraordinaria como todas las noches, todos los dias del resto del año.
Be, no m'enrolle mes: Bon Nadal.
