domingo 28 de octubre de 2007

33, que fuerrrrrte

Las dos y media de este ya domingo de resaca peñista. Un interminable pitido llena mis oídos, un dolor no muy fuerte pero continuo atenaza mis cervicales. En mi regazo, Ximo, mi gato negro chupando mi camiseta sin parar como si estuviera mamando (reflejo de succión le llaman, pero él tan feliz). Y os preguntareis que hago delante del ordenador a en estas condiciones. Normalmente, al volver de fiesta no suelo tener sueño.

Dentro de unas 22 horas pasaré de la cifra de 32 a la de 33 y como todos los años, uno hace balance de lo que ha hecho, de lo que ha pasado y bueno, reflexiona y se le llena la boca de nuevos y nuevos propósitos para el futuro.

No me creo que tenga esa edad. Yo me sigo viendo como un crio, como un chavalín. Por razones que no vienen al caso, no disfruté de mi juventud (de los 17 hasta los 25 más o menos). En estos momentos estoy disfrutando de ella, pero con la ventaja de que la saboreo más. Tengo suerte de que de salud estoy bien, yo creo que mejor que hace 10 años: este año he podido decir adiós al colesterol y a unos cuantos quilos de más y he aprendido a llevar una vida sana en cuanto a comidas y ejercicio.

Creo que tengo suerte, he nacido en una familia muy buena, me han enseñado muy bien, con mucha honradez y humildad, vivo en un ambiente muy sano y nunca me falta un plato de comida en casa. Tengo la suerte de que hay gente en este mundo que me aprecia y eso es un gran regalo.

Uno se pregunta en estos momentos si ha conseguido grandes cosas, si lo ha conseguido todo, si le falta algo o si se arrepiente de algo. Lo primero es decir que estoy muy contento de que nadie me haya regalado nada, pero más contento estoy por la ayuda que he recibido de todos los que están conmigo. Es cierto que he conseguido algunas cosas, pero se lo debo a la tenacidad primero de mi familia y después de mis amigos en enseñarme cosas y en ayudarme a seguir por un camino más o menos aceptable.
Me he equivocado muuuuuchas veces y las que me quedan… No se si me arrepiento de algunas cosas, supongo que si, de no haber sido más constante en algunas cosas, de no haber valorado otras, de haber dicho algunas cosas, de no haberme dado cuenta de lo que tenía cuando lo tenía delante de mis propias narices… Pero si lo pienso bien, todos esos errores y algunos aciertos me han llevado hasta aquí. Es inútil elucubrar que hubiera pasado si esto o lo otro. Lo importante es que todos esos errores, y los que lleguen me sirven y me servirán para aprender, aunque dicen que el hombre es el único animal que tropieza con la misma piedra y de algunas cosas me costará aprender… supongo.

Tengo muchas cosas en las que quiero mejorar y otras en las que poner mi granito de arena para que mejoren. Me levanto todas las mañanas para ello. Mi objetivo personal en estos momentos por encima de todo es aprender. Creo que la sal de la vida es aprender, y cuando eso no está es cuando aparece la apatía y el aburrimiento. Se puede aprender de muchas cosas y de muchas personas. Eso en cuanto a mi. En cuanto a otras cosas, me gustaría que la gente que está a mi lado sea feliz y consiga sus sueños, me gustaría que mis alumnos aprendieran más de lo que lo están haciendo, que mi colegio mejorara su autoestima y se sintiera importante, que mi banda mejorara a nivel social y a nivel musical, para que yo y muchos más aprendieramos todavía más, me gustaría que la penya continuara como es y así muchos años, que todos estemos a gusto como ahora.

Soy un poco egoísta, lo reconozco, porque de todo en lo que pretendo poner mi granito de arena me beneficio. Me beneficio de que mis alumnos aprendan, me beneficio de que mi cole esté mejor, de que la banda esté mejor, de que la penya siga como hasta ahora, de que la gente de mi entorno sea feliz…

Hay otras cosas más generales como erradicar el hambre en el mundo, la paz, la ecología y todas esas cosas. Cosas que deseo que cambien, pero que desgraciadamente apenas puedo influir para que lo hagan. Solo tengo tres armas: mi voto, mi ayuda personal en esos temas y mi poca o mucha capacidad para educar a las nuevas generaciones a que tengan conciencia de esas cosas. Lo dicho, pequeños granitos de arena.

En el aspecto personal, es posible que me falte encontrar a alguien, fundar una familia y todas esas cosas. Supongo que a mi edad ya toca, que dirían algunos. Quizás he encontrado a esa persona y ella no me ha encontrado a mi, quizás la haya encontrado y yo no me haya dado cuenta, quizás ella me haya encontrado a mi y yo haya estado despistado o no haya querido darme cuenta. Pueden ser muchas cosas. Hace un año me preocupaba, pero ahora ya no. Evidentemente me encantaría, pero ha dejado de obsesionarme. Se que todo llega si ha de llegar. Se que si alguna chica va a estar conmigo en el futuro, ya existe, ya ha nacido y está en algún lugar del mundo. Solo hace falta que el destino haga de las suyas nos encontremos un día de estos… y nos demos cuenta los dos a la vez. Pero hasta que ese día ocurra, me conformaré con lo que tengo, que es muuuuuucho. Y no me refiero a cosas materiales: soy un corriente trabajador, hipotecado durante los próximos 30 años, nada del otro mundo. Me refiero a que se que hay gente que está ahí, que estaís ahí para lo que os necesite, como también lo estoy yo para vosotros.

Ese es mi gran premio, mi regalo, mi gran suerte: mi gente.


PD: y que de vez en cuando el Valencia gane algún partido….

PD1: Por cierto, si mañana alguien me regala… no se, una trompeta piccolo, un viaje a Las Vegas, un maletín con un millón de euros o alguna fruslería cualesquiera de ese tipo tampoco le voy a hacer ascos…

miércoles 17 de octubre de 2007

La banda… otra vez y van…

Casi la una de la mañana de este ya miércoles 17 de octubre. Hace un rato he asistido al último (por ahora) capítulo de una guerra fraticida músicos-directiva que no se aún donde nos va a llevar.

Si bien ha sido esclarecedora en algunos aspectos, no estoy contento de cómo ha transcurrido. Había un ambiente demasiado crispado, demasiados gritos, interrupciones, cosas a echarse en cara. No me he encontrado cómodo, era prácticamente imposible mantener un diálogo. La banda no se merece esto.

Veo que todos estamos enfrentados, músicos contra directiva, músicos contra músicos y directiva contra directiva.
Creo que cada uno se ha de mirar al ombligo y ver que está haciendo por la banda y que es lo que puede hacer para que las cosas mejoren. Nadie tiene la razón absoluta en esta historia. Necesitamos más autocrítica, más reflexión, menos enfrentamiento, menos mirar al de al lado.

En este escrito comentaré algunas cosas que yo no he hecho demasiado bien. Por lo pronto decir que ni a la entrada ni al acto del 9 de octubre fui por las razones que os paso a comentar. Simplemente me produce mucha ansiedad tocar por la calle, me pienso que me voy a marear y en ciertos momentos me mareo de verdad. Ya veis, tan sencillo como eso. Pocas personas saben lo que yo sufrí para ir a Cheste: miedo a la carretera. Tuve un susto muy gordo una vez en la carretera y no se me ha pasado. Viaje en autobús muy tenso, muy malo, os lo aseguro.

Bajo poco a los ensayos. La verdad es que bajar los lunes y ver a 15 músicos, es ciertamente deprimente. Durante muchos años asistí a esos ensayos, y se perfectamente lo que son. También es cierto que era el único fliscorno, llevaba el archivo… Ahora ya no tengo esa presión, ni llevo el archivo ni soy el único fliscorno. Afortunadamente Agostí está asumiendo perfectamente el papel de primero y me he relajado.

Otro pecado, que no es tanto si entendeis la explicación: la bandeta dels joves. Nacíó por una inquietud de un grupo de músicos que no entendían como no se les llamaba a la bandeta. Me pidieron ayuda y se la di. Algunas personas quisieron enfrentar a una bandeta con la otra (craso error), el tiempo ha demostrado que fue beneficiosa la nueva bandeta. Yo entendí que estas personas necesitaban un repertorio básico para salir a la calle, digamos el repertorio de batalla: Vicente Marín, Segrelles, El Chocolatero, Alegría Agostense… repertorio que en la bandeta no tienen tiempo de ensayar, y es comprensible. Si que es cierto que introducí algunas cosas nuevas como “Pepe Teuler” y otras, pero el tiempo me ha dado la razón. Esos jóvenes, hoy van a la bandeta con regularidad y sin problemas, porque además, es que tocan muy bien. Siempre tuve discusiones con profesores, como Javi sobre la conveniencia para un estudiante de tocar en la calle. Yo siempre estuve convencido que si se hace bien, la calle es buena, es decir: si se calienta bien, si no se toca demasiado fuerte, si uno no fuerza los labios, si no se pica con el primero que se encuentre por el camino, si se intenta tocar bien por encima de todo… se puede aprender mucho. No digo que gracias a mi, etc, etc., pero les ayudé un poco y funcionó. Espero que se quedaran con la copla de que en la calle hay que tocar bién.

Ya no voy a tocar en la ofrenda a la virgen. La respuesta es muy sencilla. Después de 15 años haciéndolo tocando, me hace más ilusión salir con el blusón de mi penya. Todos los que vais leyendo mi blog sabeis lo que significan esas personas para mi. Son más que amigos, les debo mucho y por mucho que quiera a la banda, mi gente es mi gente. No se si lo entendereis, espero que lo podais respetar.

Hace años, la banda era mi vida, vivía por y para la banda, no había otra cosa en mi vida. Hoy, afortunadamente, aunque la banda es muy importante para mi, también tengo otras cosas también muy importantes y que me llenan mucho. No cambiaría a la banda por estar con los ángeles que vienen a visitarme de vez en cuando, Adrià y Josep. Quiero decir, que prefiero estar con ellos a ir a un ensayo.

Si las cosas no se solucionan, no voy a dejar de ir a la banda a tocar. Podrá cambiar la frecuencia según las épocas que esté pasando yo en mi propia persona, pero nunca voy a dejar de tocar en la banda. Eso es lo que pienso.

También pienso que esto no se va a ir abajo. Creo que podemos llegar a un entendimiento entre todos y que las cosas salgan adelante. Yo no quiero que la banda se vaya a pique.

Esta banda no se hunde porque a mi no me da la gana… y punto.