martes 7 de febrero de 2012

¡Recorten...!

El jueves leí una noticia en el diario información que hablaba de los próximos recortes que tienen preparadas las administraciones en materia de educación.


En ella se relataban medidas como la ampliación de las horas lectivas a los profesores de secundaria, que se suman a medidas ya conocidas como la supresión de la remuneración de los profesores interinos en julio y agosto, la progresiva eliminación de las plazas para maestros de apoyo, la reducción considerable de nuestro sueldo mensual… todas rechazables en mi opinión. Pero lo que más me molestó fue un párrafo: “quieren que las especialidades de Música e Inglés las impartan los maestros generalistas en los colegios”, lamenta Francisco García, delegado de CC OO. Aquí teneis el enlace a la noticia:
http://www.diarioinformacion.com/alicante/2012/02/02/educacion-amplia-horario-profesores-instituto-despedir-interinos/1218706.html

Cuando leí la noticia me enfadé sobremanera, era la gota que colmaba el vaso. Durante estas últimas semanas guarde silencio al respecto: siempre intento escuchar (o leer) antes de hablar (o escribir). Ahora con lo que ya había leído y escuchado ya me podía manifestar con unos mínimos argumentos. Así, con “calentón” propio de ese momento, escribí en el muro de mi cuenta de facebook contando la situación y exponiendo toda la noticia para que la leyera todo el mundo.

Unos días después, y con más frialdad os explico lo que me pasa por la cabeza en este momento.
Hasta ahora, todo lo que apunta la noticia es real, excepto el párrafo motivo de mi enfado. Es un comentario de un delegado sindical, con una gran subjetividad y con el ánimo de dramatizar más todavía la situación para que a personas como yo nos entre el cabreo. No digo que sea mentira ese comentario, solo digo que cuando alguna persona de las que deciden estas cosas lo diga públicamente, me lo creeré.
De todas formas, son detalles que no nos dejan ver la realidad desde una perspectiva más amplia. El fondo de todo esto, lo que realmente importa, al margen de situaciones personales es en que se queda un tema como es la educación en el que lejos de recortar, lo que hay que hacer es destinar cada vez mayores recursos.

El progreso de una sociedad y con ello el bienestar económico se mide por la educación, por la formación de los que forman parte de ella. Cuanto más y mejor formada esté esa sociedad, más bienestar habrá, más progreso y más felicidad. En un tiempo en el que las desigualdades sociales son cada vez más grandes, la educación representa un medio para lograr ese equilibrio, para conseguir la igualdad de oportunidades. La educación es un medio para reducir la marginalidad, que aunque muchos no la vemos, sabemos que está ahí. Es una manera de limpiar la mugre que hemos escondido debajo de esa alfombra. Es ahora cuando más medios hay que destinar a la educación para solucionar eso.
Estamos viviendo tiempos difíciles, es cierto. La crisis económica mundial ha nos ha azotado de manera vil y cruel, pero no es excusa. Los empleados que trabajan para nosotros y que elegimos para periodos de cuatro años (los políticos) no han sabido estar a la altura. No han sabido gestionar el poco dinero con el que contaban. Teniendo poco, han gastado mucho y mal, con lo que ahora mismo los recortes son inevitables. No se donde hay que hacerlos, pero si creo que no en la educación.

No soy experto en economía ni en política. En mi economía personal solo utilizo la suma y la resta y en política se distinguir entre honradez y lo contrario, entre cosas bien hechas y mal hechas. Cuando se habla de porcentajes y de intereses bancarios me pierdo. Lo mismo sucede cuando se habla de izquierdas y derechas.
Porque aquí no vale que los de un lado (o color) son buenos y los del otro son malos: en todos los bandos hay cosas mal hechas y cosas bien hechas.

No creo que sea ahora el momento de darle demasiadas vueltas a las causas del desastre: si no hubieran hecho esto o si no se hubieran gastado tanto en lo otro: es perder energías inútilmente. Ahora es tiempo de pensar en el presente y el futuro a corto y medio plazo. Se trata de trazar estrategias salir adelante, de gestionar bien los recursos que tenemos, de sobrevivir. Repito que no se que estrategias son las buenas, pero si se lo que no es bueno: reducir en educación. Al contrario: ese va a ser el problema.

Respecto al tema de la música en la escuela: me parece un atraso el hecho de que se piense en eliminar la especialidad (yo particularmente soy muy escéptico). Es un área a la que mucha gente apenas le da importancia (entre ellos algunos maestros). Habrá que empezar a venderse, a creernos nosotros mismos, los profesores de música que somos importantes, que somos necesarios y que nuestra asignatura es importantísima para el desarrollo cognitivo y social de los niños. Por eso hoy os dejo con un artículo que ha publicó el diario EL PAIS en el día de ayer:
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/02/06/valencia/1328559366_936498.html

Otro día os hablare de Benidorm… que también tiene tela…

jueves 12 de enero de 2012

Bon any a tots...

Hace un montón de tiempo que no escribo en este blog, de hecho en el año que ha acabado hace poco he escrito muy pocos artículos. No se si es la falta de tiempo o la falta de imaginación que tengo últimamente. En cualquier caso vamos a ver si le doy un nuevo impulso al blog.


En la noche del 17 al 18 de diciembre hice un artículo referido a la celebración de Santa Cecilia por parte de la Unión Musical. Problemas técnicos me impidieron subirlo y luego, con la vorágine del final de trimestre, las celebraciones familiares, las compras y la propia abulia que provocan las vacaciones (el "no hacer nada") provocaron que me olvidara. De todas formas espero publicarlo en breve. Todo bajo revisión previa, pues cuando lo escribí estaba algo cansado a la par que euforico y emocionado después de la cena de sobaquillo. A veces, me da por pensar que cuando existen esos problemas técnicos es porque los duendes que controlan las cosas, los mismos que hacen que desaparezca algo y después de buscarlo sin parar aparece en el lugar más tonto, no quieren que lo publique. Me ha pasado ya algunas veces.












Bueno, os dejo. Pronto volveré.

miércoles 2 de noviembre de 2011

El reencuentro...

Hace unos minutos que se han acabado las clases de la tarde. Mi aula está por fin vacía y el silencio se adueña poco a poco de ella. Fuera se oyen los juegos de los niños que se han quedado a jugar en el patio. Es un momento para disfrutar de la tranquilidad. Atrás ha quedado una hora y media de poco relax, trabajando con los niños, ejerciendo esta profesión a veces tan dura, a veces tan agradecida.

Siempre digo que me metí en esta historia porque nunca supe hacer otra cosa que levantarme por las mañanas e ir al colegio.

Antes y ahora tengo que hacer deberes en casa, me preparo la cartera por las noches, me preparo el almuerzo… La diferencia es que mi mesa y mi silla son ahora más grandes y tengo más autoridad…aunque tal como se han puesto las cosas cada vez tenemos menos.

Los que nos dedicamos a esta profesión sufrimos una especie de Síndrome de Estocolmo: de pequeño estas “secuestrado” por el colegio y cuando ya has crecido no te quieres separar de él. Incluso estudias una carrera y te preparas unas duras oposiciones para seguir en el colegio.

Mi secuestro sucedió en el Colegio Público Vasco Nuñez de Balboa, en la década de los 80.

Fue en septiembre del 79 cuando llegué allí. En uno de los tres pequeños edificios que hay en la parte de arriba comencé lo que en aquella época se llamaba párvulos. Solo tenía 4 años. Doña Josefina nos sentó por grupos: a mi me tocó con: Elena, Esperanza, Mª Luisa y Emily.

En primero de EGB nos mandaron a un pequeño edificio prefabricado de color blanco, enfrente del frontón. Teníamos como profesora a Doña Ángela y recuerdo mucho la campana de navidad de color rojo que nos hizo pintar a cada uno.

En segundo de EGB llegó Doña Eva, una maestra bastante mayor (al menos a nosotros nos lo parecía) con la que estuvimos cuatro años, hasta 5º. Esta mujer se convirtió casi en nuestra segunda madre. La recuerdo muchos años después en el edificio de la consellería de educación en Alicante cuando acompañaba a su nieta, también maestra a inscribirse en la bolsa de trabajo del 98. Me enterneció comprobar que todavía se acordaba de Pedrito.

En la tercera etapa de la EGB, de 6º a 8º tuvimos a Doña Elisa y a Don José María, este último nuestro tutor. Seguramente fue él el que me inspiró sin querer a intentar trabajar en esto.

Hace ocho años llegué a este colegio, el Leonor Canalejas y todo el mundo hablaba maravillas de un tal Pepe, antiguo director de este colegio y que se había jubilado dos años antes. No tardé en darme cuenta de que Pepe era en realidad Don José, nuestro profesor de inglés 6º de EGB, que un año después abandonó aquel colegio para ser director en este donde me encuentro ahora.

Una de las cosas que más me llamó la atención cuando materialicé mi particular “síndrome de Estocolmo” era la situación que se me creaba cuando me encontraba a aquellos maestros de la infancia que se habían convertido en compañeros mios, en iguales. El paso de pasar del Don José o Doña Charo a ser simplemente Pepe o Charo fue algo desconcertante.

Ese don/doña es un indicativo muy elocuente de que no hace demasiado tiempo, las cosas en la escuela eran diferentes. En aquella época en la que en aquellas aulas nos metíamos 40 alumnos nos profesores no tenían tantos problemas y dificultades como los maestros de ahora para trabajar con la mitad.

Hace unos días y gracias a las nuevas tecnologías he descubierto con sorpresa como mis antiguos compañeros de aula están organizando una cena de reencuentro más de 20 años después de salir cada uno hacia el instituto.

Hay un refrán que dice algo así como “dime de lo que presumes y te diré de lo que careces”. En este caso, yo siempre he presumido de vivir en una ciudad pequeña como Benidorm, en la que todo el mundo se conoce… y hemos estado 20 años sin vernos.

Una de las ilusiones de mi vida desde que me saqué la carrera de maestro ha sido volver a trabajar en el colegio de mi infancia. Por unas o por otras razones no lo he conseguido. La razón principal es que me he asentado muy bien en este colegio, el Leonor Canalejas y le he cogido un cariño especial. Por eso descarto que mi vuelta al “Vasco” como profesor se de a corto plazo.

Me da mucha pena que el edificio central del Vasco Núñez de Balboa sea derruido para construir otro nuevo, aunque parece que es necesario, pues según parece “se cae a trozos”. Cuando eso suceda desaparecerán esos pasillos por los que cada dos por tres buscaba a Reche para que me diera algodón del botiquín y así taponar mis habituales hemorragias nasales, habrán desaparecido los sofás blancos del despacho de dirección, se habrá ido el enorme gimnasio en el que me resultaba imposible hacer la voltereta.

Cuando construyan el nuevo edificio (que parece que no será muy tarde) todo eso habrá desaparecido y con ello parte del encanto de volver a ese colegio. Pese a ello, todos los recuerdos acumulados allí no desaparecerán.

Uno de los peligros de este tipo de reencuentros es quedarse anclados en los recuerdos de épocas pasadas, aquello de “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Lo positivo y hasta lo divertido es utilizar ese reencuentro, ese recuerdo para crear nuevos encuentros, nuevas vivencias que provoquen nuevos recuerdos que en ningún caso sustituyan los antiguos recuerdos y si los complementen.

Tengo un batiburrillo de nervios e ilusión por el encuentro.

Creo que me voy a ir, esto del cambio de hora ha hecho que esté empezando a anochecer y todavía tengo que hacer los deberes…

miércoles 21 de septiembre de 2011

Me quité un peso de encima...

Hace unos cuatro meses escribía en este blog sobre las dietas. En aquella epoca mi peso, tras haber iniciado y dejado la famosa dieta Dukan, estaba más o menos en unos 78 kilos. Como digo, dejé la famosa dieta y empecé a ir un poco por mi cuenta: comer menos y hacer más ejercicio. Más menos que más, llevé la idea a cabo, pero me di cuenta que necesitaba un control, un asesoramiento. Algo que me obligara a cumplir lo que yo pretendía. Y fuí a una conocida franquicia cuyo nombre traducido es más o menos "casa natural". El método era simple: una dietista te medía cada semana el peso, la grasa corporal y el agua y te daba una dieta adecuada a lo que tenías que perder. También te "recetaba" unos productos naturales que tenías que comprar en el propio establecimiento. La consulta con la dietista era gratuita, pero no así los productos: cada semana te gastabas unos 30 euros. Además, ellos se preocupaban de llamarte el día anterior para recordarte la cita de esa semana. La verdad es que a mi me fué bien, pues perdí bastante peso. Me tomé los productos y seguí las dietas no al pie de la letra, pero siguiendo las directrices de la misma. Llegó un punto en que me di cuenta de que esas directrices las podía seguir yo mismo y que las cápsulas de estracto de alcachofa o los viales de espárrago los podía sustituir por la propia verdura en cuestión y no gastarme ese dineral. Y hace una semana dejé de ir a este establecimiento. Y lo mejor es que seguí adelgazando, pues ya había conseguido al rutina más mental que otra cosa de comer correctamente.
En ese tiempo de dieta y fruto de mi enorme curiosidad hice un gran hallazgo. Comparé las propiedades en cuanto a calorías, hidratos, etc del chocolate en polvo de la empresa en cuestión con las de otros como el cacao en polvo desgrasado Valor y el Colacao 0% con fibra. Y para mi sorpresa el de "casa natural" salía perdiendo por bastante diferencia. Sin contar también el precio, obviamente más caro el "natural". La única ventaja psicológica de este era que venía en sobres individuales y no en un bote. Si tienes un sobre, te lo pones y ya está. Si tienes todo un bote a tu disposición es más fácil excederte en la mesura, por lo que al final superas lo que debes echarte en la leche.
Como he dicho, pasé de los aproximadamente 78 kilos que que comenté al principio a los 68 que peso ahora. No voy ha decir que ha sido un camino fácil, ni mucho menos. A mi que me encanta comer y considero que es uno de los mayores placeres de la vida me ha costado muchísimo. Pero he de reconocer que me veo al espejo y me encuentro mejor, me gusto mucho más a mi mismo que antes y eso es genial. Ahora se me viene un "pequeño" problema. Despues de varios meses sin pornerme un pantalón largo por el calor, ahora me veo que los pantalones me vienen enormes. Así que tengo dos opciones: vuelvo a engordar para que me venga bien la ropa otra vez o me voy de compras. Habrá que cambiar salir a patearme algunas tiendas, porque lo de setr gordo otra vez... como que no.

Posdata:
No tiene nada que ver con lo anterior, pero no lo puedo dejar de mencionar.
Esta tarde entierran a la madre de una compañera que falleció ayer. Al funeral acudirá otra compañera que sufrió ese mismo trance hace poco más de un año.
También, hace una semana se fué la bisabuela paterna de mis sobrinos y abuela de mi cuñado. Nunca se que decir en estos casos. Lo único agradecerles allá donde estén a esas personas que se fueron el trabajo que hicieron al crear y formar esas personas que tenemos aquí con nosotros. Buen trabajo, si señor.

viernes 17 de junio de 2011

Etapas, pricipio final y hasta siempre...

Hace días que tengo insomnio, no se si por culpa del calor, de la siesta de las tardes o del ajetreo que suponen estas fechas de fin de curso en las que se cierran páginas más o menos extensas de la vida. En una de esas noches me dio escuchar música y no cualquier tipo de música. No se por que pero me apeteció escuchar música de banda, pero de mis inicios como músico allá por los años noventa. Escuché “El Abanico”, “Míticaventura” y “Hary Hanos”: Pero quise ir más allá y me fui al principio de todo, a mi primer concierto como músico de pleno derecho de la Unión Musical de Benidorm, tan lejos en el tiempo como en diciembre del año 1990. Y escuché dos obras: “Músic for a Movie Picture” y una marcha que fue la primera que se tocó en aquel concierto titulada “Les Noces de Llibertad”. Con un conocido buscador de videos de Internet y en mi teléfono móvil busque la marcha en concreto. Solo me salió una interpretación: la de Unión Musical “La Aurora de Sella”. En cuanto empecé a escuchar la marcha empecé a recordar que aquella obra solo tenía papeles para trompeta en Do, por lo que hice mi primera transcripción y los pasé a trompeta en Sib. También el fallido concierto en la Alameda de Valencia con motivo del 9 d’octubre en el que más de mil músicos tocábamos esa marcha con Manuel Galduf como director y en el que la lluvia impidió que fuera mi primer concierto con la banda. Pues bien, en esa interpretación de la banda de Sella aparecía dirigiendo un tal Miguel Ángel Mas i Pérez. La casualidad había hecho que esa misma tarde, yo había estado charlando con él sobre su futuro como director de la Unión Musical de Benidorm. Un futuro que desde anteayer miércoles ya es presente, porque Miguel Angel, Quelo para los amigos es ya el director titular de nuestra Unión Musical. Mi primera impresión es que es un hombre preparado, humilde, trabajador y con mucha ilusión en lo que supone un reto nuevo para él. Sucede en la dirección a Joan Iborra, un gran músico y mejor persona que vino a esta banda en un momento muy complicado para nosotros y que nos sacó adelante a base de mucha sapiencia musical pero con grandes dosis de psicología, pues supo infundirnos a los músicos en particular y a la entidad en general de una autoestima de la que en ese momento carecíamos. Nos ayudó albergar la fuerza para creer que éramos capaces de ser grandes, como músicos y como personas y nos inculcó el amor a la música que él siempre había tenido.

La vida está compuesta de etapas más o menos largas que se acaban para dar lugar a otras nuevas y hay que intentar esos cambios sean vividos con la mayor naturalidad, aunque sin llegar a la frialdad absoluta. Joan llegó acabada una etapa para comenzar otra y Miquel acaba de empezar otra.

Donde está a punto de finalizar una etapa es en mi colegio. Por una parte, un grupo de alumnos llegados a este centro sin apenas levantar un palmo del suelo inician una nueva etapa educativa en la enseñaza secundaria. Un cambio necesario, normal, pero que implica una gran emotividad. Por otro, algunos compañeros que por unas razones u otras se van del colegio con destino a otros centros. Han sido muchas horas de convivencia tanto con los alumnos como con los compañeros, y es lógico que alguna lagrimita caerá al final, pero lo más importante es lo que nos hemos dado unos a otros durante estos años y que pese a la distancia, nosotros siempre estaremos aquí para ellos y ellos allí para nosotros; los vínculos que no merezcan cerrarse no lo harán nunca y al contrario.

Una etapa acabada ayer mismo sido la que ha durado 12 años con un compañero, un fiel compañero casi hasta el final. Con él he vivido alegrías, tristezas y fracasos, triunfos y derrotas. Ha sido testigo silencioso de toda mi vida en estos últimos años. Me refiero a un conjunto de hierros, plástico y otros materiales: mi Seat Ibiza blanco. Se que es solo un coche pero lo cierto es que ayer me dio penita alejarme de él. Siempre dije que fue la mejor compra de mi vida y lo mantengo. En mi garaje duerme ahora mismo un flamante monovolumen compacto gris oscuro y con cara de simpático. Ahora estamos conociéndonos, pero con el tiempo de seguro que nos haremos buenos amigos.

martes 17 de mayo de 2011

Dislexia política…

No entiendo mucho yo de ideologías políticas en el sentido más lateral de la palabra. Durante mi primera juventud era una persona muy conservadora pero la vida me hizo no se si madurar pero si pensar, reflexionar, crecer. Los años también me hicieron aprender a entender, a ganar en empatía y en tolerancia. Mi ideología se hizo progresivamente más “rojilla”, si se me permite la expresión. Pese a todo he seguido apoyando a un partido que dicen que hace políticas de derecha. Incluso hasta me afilié a él. Muchas personas de mi entorno no me entienden: tengo algunas ideas de izquierda pero voto a un partido de derecha. Debo ser una especie de disléxico político. Por eso yo muchas veces digo que soy un hombre de “extremo centro”, en un juego de palabras en el que extremo y centro son dos conceptos espaciales antagónicos.

Ese mismo paso del tiempo que provocó que mi pelo se fuera de mi cabeza y que me trajo tolerancia y todas esas cosas me hizo aborrecer y hasta odiar los extremos.

Entiendo que a principios del siglo XX con la aparición del socialismo, el marxismo, el comunismo, el anarquismo y el capitalismo entre otras ideologías, hablar de lateralidad política tenía un cierto sentido; ahora, en pleno siglo XXI creo que esos conceptos ya no son tan “útiles” para la gente. A la gente no nos interesan demasiado esas disquisiciones metafísicas; más bien nos interesa solucionar historias tales como la manera de llegar a fin de mes, la seguridad en las calles, la coherencia y la coordinación de las personas que intentan gobernarnos a la hora de planificar la educación de nuestros pequeños, la eficacia de nuestra sanidad…

Alguien me vendrá con el argumento de que los las izquierdas favorecen las llamadas políticas sociales y las derechas favorecen a los ricos y a los empresarios. Y algunos, siempre personas autoencasilladas en la izquierda se atreven a autodefinirse alegremente como progresistas… como si los de la acera política contraria no estuvieran a favor del progreso y plantearan volver a las cavernas y a ver Barrio Sesamo…

En estos días he ocupado parte de mi tiempo en leer las distintas propuestas que plantean los políticos que aspiran ser empleados nuestros en el ayuntamiento. Aparte de algunas cosillas en las que puedo estar más o menos de acuerdo he de decir que son propuestas magnificas, llenas de imaginación, optimismo e ilusión… incluso son hasta progresistas. El tema no son las propuestas en si sino la credibilidad de las personas que las han planteado. Credibilidad ganada o perdida por esas personas tanto en la oposición como en tareas de gobierno, pues hay que recordar que prácticamente todos los que se presentan en Benidorm han gozado de ambas posiciones.

En estas elecciones me tocará ser Presidente Suplente en una mesa electoral. A las 8 de la mañana he de presentarme en el Colegio Electoral por si el Presidente Titular no actua como tal. Hace dos años ya fui Presidente Titular y no tuve problemas por el hecho de mi afiliación política. Creo que actué bastante objetivamente, si bien solo se trataba de las Elecciones Europeas y no hubo mucho jaleo. Si me toca actuar este año, no creo que tenga mayores problemas, intentaré ser muy aséptico y ya está. Además, este año hay Ley de Tabaco y no tendré que amenazar con disolver la mesa como hace dos años.

No os voy a pedir el voto para el Partido Popular pues iría en contra de uno de los principios fundamentales de mi profesión de maestro que es la de intentar crear librepensadores, esto es, personas que sepan reflexionar y tengan un espíritu crítico fuera de todo adoctrinamiento absurdo. Yo, fruto de esa reflexión, de ese pensamiento libre que intento tener he escogido la opción de votar al PP, pero es una opción muy personal. Como dijo una vez un directivo de una empresa de detergentes: “busque, compare, y si encuentra algo mejor, cómprelo”.

Pues eso…

jueves 12 de mayo de 2011

Sobre dietas y otras historias...

Hace más o menos un mes oí hablar de una dieta milagrosa, una dieta con la que unas cuantas celebridades, de esas que salen en las llamadas “revistas del corazón” habían perdido una cantidad considerable de quilos de peso sin esfuerzo aparente. Dukan era el nombre de la dieta. Yo al principio creí que se trataba de un metodo para adelgazar creado por Tim Duncan, famoso jugador de baloncesto de los Spurs de San Antonio de la NBA. Al principio no le hice mucho caso, pero después descubrí que era una dieta creada por un doctor francés llamado Pierre Dukan. La dieta consistía básicamente en una ingesta reiterada de alimentos con proteinas. La dieta constaba de diferentes fases y en algunas cosas tenia muchas cosas en común con otras dietas más conocidas: disminución de los hidratos de carbono y el aceite. También tenía entre una de sus premisas la de hacer media hora de ejercicio al día. En principio no le hice mucho caso pero cuando vi un video del propio Dukan que aparecía en un programa tan conocido y tan (aparentemente) fiable como “Saber Vivir” de la cadena pública Televisión Española. Así que empecé con la dieta y en efecto, los resultados fueron muy buenos, lo que pasa que entre que nunca me he caracterizado por mi constancia en según que cosas y que empecé a leer y escuchar informaciones en diferentes medios de comunicación en las que desaconsejaban la dieta me fui relajando y la fui “adaptando” a mis circunstancias y mi experiencia… y que cosas, continué adelgazando. Antes de continuar con mi “adaptación” haremos un poco de historia.

Siempre he sido un chico de constitución delgada (mis tobillitos y mis muñeñitas asi lo atestiguan) aunque en algunos momentos he estado un poco “pasado” de peso. Al principio de mi vida fui un bebito gordito, rollizo, hermoso. Durante mi niñez y primera juventud (ahora estoy en mi segunda) fui un chico muy delgado, casi demasiado. A veces reviso las fotos de cuando tenía 19 y 20 años y me pregunto como podía estar tan enclenque. A los 24 años empecé a engordar hasta llegar a pesar a los 30 años unos 90 quilos, que para una persona que mide 1.64 y no está demasiado musculado es un poco demasiado. A los 32 años me propuse adelgazar de una vez y con ayuda de una doctora lo conseguí. Y no hice nada más y nada menos que comer mejor, es decir, menos cantidades y más sano. También hice mucho ejercicio: cada día hora y media de paseo al perro. Con todo esto bajé en poco más de 4 meses de los 90 a los 69 kilos. Recuerdo que una de las madres del cole me pregunto si me pasaba algo, dada la delgadez. Pero pasó que me relajé y empecé a comer de nuevo porquerías y mis circunstancias personales hicieron que tuviera que dar al perro en adopción. Y volví a engordar, y con ello aumentó mi vergüenza, mis problemas con la ropa, los típicos comentarios de la gente: “de cuanto estas” (mi embarazo)… y por supuesto mis problemas con el colesterol y los trigliceridos. Hasta llegar a los 80 kilos, más de 15 quilos por encima de mi IMC (indice de masa corporal).

Hace tiempo, en un desayuno con mis compañeros de la banda y hablando del tema, mi compañero más veterano me dijo una frase de 5 palabras que le dijo un médico y que resume todo lo que ha de ser una buena alimentación:

Poco plato y mucho zapato.

Mis modificaciones a la dieta han sido incorporar las frutas y verduras a mi alimentación, omitir la mayor parte de las grasas y en general reducir la cantidad de comida en cada ración. Hace no mucho tiempo le preguntaban a un conocido actor español que como hacía para adelgazar después de engordar para meterse en la piel del mítico policía casposo por todos conocido. Este actor, dijo que además de una gran fuerza de voluntad, la clave era gastar más de lo ingerido.

Cuando digo que reduzco las raciones de comida me refiero a que, excesos aparte (solía hacerme ollas enteras de pasta con mi especial salsa de tomate y carne para comermelas de una sentada) en los platos de arroz me pongo cuatro cucharadas menos, los filetes de carne son un poco más pequeños, nada demasiado complicado.

En verdad está resultando difícil pero uno se anima poco a poco al comprobar que poco a poco la báscula va mostrando cifras más bajas. No es tampoco demasiado lo que estoy adelgazando, por ejemplo de ayer a hoy 100 gramos, pero eso me indica que estoy en la buena línea. No me gusta ser esclavo de nada ni de nadie y siempre intento hacer las cosas porque me apetece por lo que menos lo voy a ser de una dieta… como todo en la vida intentaremos tener “trellat”.