Este domingo fué un gran día, cargado de emociones, todas ellas buenas. Por la mañana asistí al concierto de la orquesta de cuerda de la Unión Musical de Benidorm y pude comprobar con satisfacción como la entidad camina con paso firme. Las lágrimas de emoción de Mª Carmen en sus palabras al público me hacen pensar que las cosas funcionan, que el proyecto es fuerte e ilusionante. Esas palabras nos hicieron ponernos los pelos de punta a todos los que allí estábamos.
Después de comer, mientras acababa unas cosas en el ordenador, me puse muy nervioso, como hacía tiempo que no lo estaba. Esa miama tarde iba a suceder una cosa extraordinaria para mi y yo lo sabía. El coro del colegio y yo como director del coro interpretábamos el himno del colegio delante de todo el público congregado en el Benidorm Palace. De siempre ha sido uno de mis sueños el componer música, y durante muchos años asistí impotente a mi incapacidad para crear melodías nuevas. Por fin lo pude conseguir. Es una canción sencilla, cantada por niños, con sus voces de niños. No pretende ser una gran obra, ni que sea cantado por excelentes cantantes. Es una canción para que la canten los niños del Leonor Canalejas y da igual si la cantan bien o mal, no es el objetivo. El solo hecho de ofrecer mi pequeña obra a la gente me hace estar tremendamente satisfecho. Por eso aparecieron los nervios, por toda la trascendencia que tenía para mi aquello. En cuanto estuve allí, tuve contacto con los niños y subimos al escenario se me fueron los miedos y empecé a disfrutar. Parece que a la gente le gustó lo que hicimos, por lo que mi satisfacción es todavía mayor. Es algo que tendré yo siempre conmigo, el momento en que mi "Ópera Prima" salió a la luz.
Tambien me quitó los nervios una persona muy especial, que como hace un año, tiene conmigo una cita frente al mar a las doce de la noche de un día de estos.
Cuidaos.
