viernes 10 de julio de 2009

Vacaciones, el gran debate.

Hace unos minutos que acabo de leer un correo electrónico que me ha enviado mi amiga y compañera Noelia. En él hay un texto titulado Vacaciones Santillana y escrito por un tal José María García Linares. Es interesante porque hace reflexionar acerca de la función docente. Me encantaría que me dierais vuestra opinión sobre dicho artículo, que reitero, no es mio.

Vacaciones Santillana

José María García Linares

Es alentador comprobar, para un docente, el altísimo grado de implicación que la sociedad y el Estado españoles están demostrando en las últimas semanas en materia de educación. Qué orgullo al abrir los periódicos y encontrar todo el debate reducido a la lucha Religión/Educación para la Ciudadanía, o lo que es lo mismo, como siempre en estas tierras, Partido Popular/Partido Socialista (o estás con nosotros o estás contra nosotros), o encontrarlo también centrado en el largo periodo vacacional de los profesores y los alumnos. Sí señor. Cuestiones de primer orden. Eso es lanzarse a la piscina, nunca mejor dicho, y empaparse hasta las cejas.

Qué rabia me daba de pequeño ir al colegio. No era yo como estos niños postmodernos de hoy en día que se aburren en sus casas y están locos por ver a sus amiguitos en el recreo. No. Yo, en caso de verlos, prefería hacerlo en el parque, en el Club o en la playa. Al aire libre, en grandes espacios, corriendo, saltando y sin muros ni verjas ni señores mayores que te contaban lo mismo que podías leer en esos libros, salvo contadas excepciones que lograban captar tu atención y llevarte de aquí para allá en un viaje fascinante. Cuando llegaba el mes de junio, ya tenía esa cosilla en mi estómago cada vez que veía el cielo azul o sentía esa luz melillense tostadita en el cogote al pasear por la Avenida. Olía a verano, a paz, a felicidad. En los escaparates, esos cuadernillos espantosos de Santillana para repasar y divertirse (por Dios) en julio y agosto. A mis hermanas y a mí no nos hacían falta, que ya estaban nuestro padres poniéndonos todos los días cuentas y copias, para que no se nos secara, a pesar de los chapuzones, la mollera.

El pasado día cinco de febrero el diario El País publicaba un artículo titulado Demasiadas vacaciones en donde se criticaba no sólo las de los profesores, sino también el poco número de días lectivos de los estudiantes. Algunos proponían ahí alargar el final del curso, otros adelantar su comienzo y, como telón de fondo, el problema que tienen los padres actualmente para conciliar su vida laboral con la familia, al parecer responsabilidad de los centros y no de sus empresas, esto es, qué diantres hago con la niña-molestia cuando le den las vacaciones. ¿A dónde la mando? Y leía estas argumentaciones mientras hacía la cola en el Ayuntamiento para recoger un certificado. De cuatro mostradores, sólo funcionaba uno. Hay que ver lo que tardan en servir los desayunos en las cafeterías.

Las vacaciones de nuestros jóvenes son distintas a la de los chicos y chicas de otros países, algo evidente porque aquí no se puede tener a treinta estudiantes metidos en un aula sin cortinas y sin aire acondicionado a finales de junio. El calor es insoportable.

Comparar esta situación con la finlandesa o la sueca es poco provechoso. Pero es que a principios de septiembre la temperatura, al menos en el sur de España, es igual, agobiante. Los que piden adelantar el comienzo al día uno del mismo mes olvidan también que en esas fechas están los exámenes de recuperación y que las plantillas de profesionales están incompletas. Lo que escuece de todo este asunto es que el debate haya saltado nuevamente a los medios por motivos que nada tienen que ver con la enseñanza.

Las familias quieren tener los centros más tiempo abierto para tener allí aparcaditos y cuidaditos a sus criaturas (que, curiosamente, son suyas. Algunos lo olvidan). Y digo aparcados porque da igual que aprendan más o menos (casi nadie trae la tarea hecha), que no haya ordenadores, que haya saturación, que las ratios sean elevadísimas, que falten recursos de todo tipo. Lo que importa, lamentablemente, es que estén allí vigilados porque así no estarán fuera, solos, de ahí la propuesta de varias CCAA de tener los colegios e institutos abiertos por las tardes, o casi de madrugada. La docencia tiene una función fundamental y valiosísima, si se deja ejercerla: la de enseñar. Todo lo que se salga de ese marco no es tarea de los docentes.

Tal y como se están poniendo las cosas, un alumno puede llegar a su colegio a las siete de la mañana, en régimen de acogida temprana, recibir sus seis horas de clase, comer a las dos y media y realizar las actividades extraescolares hasta las seis de la tarde, supuestamente controlados por personal distinto al de los profesores, nos dicen los expertos.

Esto huele a podrido. Todos estos pedagogos, presidentes de no sé qué, coordinadores de no sé cuánto que, o están liberados o no han dado clase en su vida, ¿no tienen nada que decir sobre el hecho de tener a un chico encerrado diariamente casi doce horas en un centro? La solución a los problemas sociales no la tiene en exclusividad la escuela.

¿El Estado no va a hacer nada para que los empresarios flexibilicen los horarios y turnos de sus trabajadores, para que puedan disfrutar de sus hijos?

Ya está bien de echar sobre la enseñanza todas las responsabilidades sociales.

A este paso, en cinco años, estaremos presentes en los partos para registrar la llegada de un nuevo alumno y evitar el fracaso neonato y el absentismo en las incubadoras.


domingo 21 de junio de 2009

Tres minutos...

Los gatos están jugando por toda la casa: el pequeño Pepe va detrás de Ximo, aunque este tampoco rehuye el juego. Ximo ya no lleva el collar isabelino, esa especie de embudo que llevaba en el cuello después de su última operación y que me obligaba a darle de comer y beber de mi mano tres veces al día durante 11 largos días. El viernes vimos a Oscar, su particular "ángel de la guardia" y le dió el alta. Parece que la pesadilla se ha acabado, el gato está curado y podemos estar tranquilos. Han sido tres meses difíciles, pero que viendo la cara de Ximo ha merecido la pena.
Se que es "solo" un animal, y sobre esto me he hecho muchas preguntas acerca del cariño que le tengo y la verdad es que no he llegado a ninguna conclusión más o menos "coherente", por lo que he dejado de darle demasiadas vueltas y he decidido hacer como la canción: "a quien le importa lo que o haga, a quien le importa lo que yo diga, yo soy así y así seguiré, nunca cambiaré..."

Mañana tenemos el último día del cole, con lo que las vacaciones están ahí mismo. Parecían que no ibn a llegar nunca, pero han llegado. Lo malo de las vacaciones es quizás que cada día queda menos para el final de ellas. Es una manera un poco pesimista de verlas, pero también un aviso de que hay que aprovecharlas al máximo.

Este fin de semana hemos tenido actos con la Unión Musical. Concierto de la banda juvenil y la orquesta. Poco a poco estamos construyendo una gran entidad musical. Las personas que estamos trabajando en ello, de una manera u otra estamos consiguiendo que las cosas vayan adelante. Ha sido un fin de semana muy productivo.

El sábado viví tres minutos mágicos encima del escenario. Gracias Pepe, por la prueba de sonido, pude disfrutar de lo que por ahora es una útopia, solo un sueño...

miércoles 10 de junio de 2009

Ya casi hemos llegado...

Solo faltan 8 días lectivos para que acabe este curso. Ha sido un buen curso, pero pese a que el último trimestre ha sido bastante corto, no puedo evitar estar cansado, ya casi sin gasolina. Al cansancio por el propio trabajo se suman las circunstancias personales en las que uno ha estado metido y que me han agotado de forma extrema: las elecciones en la Unión Musical y la enfermedad de mi gato Ximo. Por si fuera poco llevamos unos días en que el calor está apretando "de valent" con lo que el hastío es todavía mayor.
Este fin de semana estuve en Godella cantando con la Coral y lo cierto es que me lo pasé realmente bien, en el viaje, en la cena y sobretodo en el escenario. Es un poco lo que les estoy tratando de transmitir a mis alumnos, que se pasa mejor encima del escenario que sentado en una butaca. Yo lo siento, pero tal como lo pienso lo digo, para mi asistir como público a un concierto es aburridísimo en comparación con lo divertido que es estar en el escenario, actuando para la gente y cuanto más, mejor. El jueves supimos que de nuevo habíamos conseguido el tercer premio en la obra obligada del Certamen Escolar de Canto Coral y van tres premios iguales consecutivos. El objetivo primordial para mi, que no son los premios, está cumplido. Los niños cantaron bien y tuvieron una vivencia extraordinaria.
El domingo me levanté pronto para pasear al perro y a las ocho aparecí en el colegio electoral para hacer de presidente en una mesa. Fué un buen día, hubo momentos aburridos y otros más divertidos. He de destacar que mis compañeros de mesa, tanto los vocales como interventores y apoderados se portaron muy bien conmigo. Si fuera por mi, me gustaría repetir sin dudar. Un dato nos dejan estas elecciones: la poca participación. En mi mesa votaron 139 personas de 312 votantes. Es un porcentaje tan bajo que los partidos (todos los partidos) deberían hacerselo mirar. En un análisis un poco rápido podríamos decir que hacía calor y la gente se fué a la playa, que habían retransmisiones deportivas jugosas como la Formula1 o la final de Rolang Garros, pero no son excusas demasiado convincentes. Echando la vista un poco más en profundidad, mi opinión es que los ciudadanos, las personas estamos un poco (casi mejor "un mucho") hartos de la política en general y los políticos en particular. Unos recriminandoles a los otros una historia de unos trajes, y los otros echandoles en cara a los unos que cierto personaje utilice un avión oficial para un acto electoral, entre otros reproches los unos a los otros y los otros a los unos. Pero como se dice por estas tierras: "de forment, ni un gra". Pues eso, que se lo hagan mirar.
EL jueves me fuí a cenar con los compañeros del curso de tenis y despues llenar los estómagos fuimos a un conocido local de copas de la playa. Despues de tanto refresco, me apetecía una botellita de agua, y pedí una botella de 33 cl que en un supermercado normal y corriente vale unos 25 centimos de euro. Mi sopresa vino cuando recibí el ticket: ¡2 euros! No es que me sorprenda demasiado en estos tiempos de crisis en que la picaresca es una manera de salir adelante, pero me parece un poco exagerado. En fin la próxima vez no tendré más remedio que llevar mi mariconera y una botellita de agua comprada en el super de debajo de mi casa.
El lunes le quitaron la bolsa testicular a Ximo y le agrandaron el agujerito de la uretra para poder hacer pipi con más facilidad. Le he tenido que poner el collar isabelino (una especie de embudo en el cuello) para que no se toque la herida. Lo malo es que apenas puede comer y beber, por lo que me toca estar cada dos por tres dandole el pienso a la boca y el agua mediante una jeringuilla (sin aguja, se entiende). Esta mañana he visto que sangraba un poco por lo que he decidido acercarme antes de comer a que le vean la herida. Yo creo que no es nada grave, pero quiero quedarme tranquilo.

Por último hablaros de las novedades en la Unión Musical. Hace un par de semanas se llegó a la conclusión de que los músicos que durante casi dos años habían estado en desacuerdo con la directiva de la entidad volvieran a integrarse musicalmente en la sociedad. En estas dos semanas se han incorporado algunos músicos. Es esperable que con el tiempo vayan acercándose todos. Yo destacaría dos palabras que han de estar presente en estos momentos y que tienen que ir encaminadas desde todos para todos: respeto y paciencia. Esta entidad tiene un gran potencial, que ya hemos empezado a mostrar en el último año. Si queremos, esta entidad puede ser de las más grandes instituciones musicales de la comunidad, solo hay que trabajar en un mismo camino.
El sábado tenemos un concierto y estoy seguro de que lo haremos muy bien, disfrutaremos y haremos disfrutar al público. Os invito a todos a asistir.

jueves 28 de mayo de 2009

Hasta el 40 de mayo no te quites el sayo... ¡mentira!

Ximo.
La semana pasada os contaba como Ximo iba mejor. Bien, hoy os puedo contar que no solo está bien, sino que poco a poco está ganando peso, tiene mejor color y su ánimo es mejor. Ya juega con su hermano Pepe y conmigo. Ahora tengo que darle una pastilla diaria de antibiotico, para evitar infecciones despues de su operación y una capsula para proteger la vegiga, además de una comida especial para evitar las piedras, pero después de todo lo que ha pasado, es un mal menor. La semana que viene iremos a que le quiten los puntos de la operación.
Fin de curso.
El curso llega a su fin y uno de los momentos cumbre será el martes, cuando mi coro participara en el concurso de coros, no se si vamos a ganar, pero si que se que lo vamos a pasar muy bien.
A partir del lunes empezamos la jornada continua y de seguro que va a ser mejor: ya estamos elaborando un proyecto de jornada continua para todo el año. Un día os escribiré las ventajas que supone esa jornada continua para niños, padres y profesores.
La banda.
Llevamos casi un mes desde que tomamos posesión como directivos de la Unión Musical y mi primera percepción es la de que hay mucho trabajo que hacer. Es cierto que hay un organigrama establecido en el que cada uno se encarga de lo que más entiende, pero la gente está entendiendo que además hay que arrimar en hombro en todos los temas, aunque no sean de su "competencia". Veo un grupo muy ilusionado y con muchas ganas de trabajar.
Yo quiero hablaros del archivo, que aunque no es de mi competencia, si que es un tema en el que por experiencia, estoy echando una mano en él. El archivo es el centro neurálgico de la banda. Si el archivo funciona bien, la labor musical tanto de músicos como del director es mucho más fácil. Hemos encontrado un archivo en el que había muchas cosas a mejorar; más que mejorar, yo diría poner al día. Hace dos ensayos hubo problemas con los papeles y los músicos se quejaron un poco. Los que estamos en el archivo pedimos disculpas, pues apenas llevávamos dos semanas y fué complicado ponerlo en marcha. Las personas que están trabajando en el archivo son muy capaces y están realizando una labor tan árdua y costosa como efectiva. Os pido por tanto un poco de comprensión. Poco a poco las cosas están mejorando y la puesta al día del archivo va por muy buen camino.
Hay un tema del cual no podemos abstraernos porque está sucediendo, porque existe y es una realidad palpable. Es el tema de los músicos que en su día tomaron un camino en mi opinión equivocado. De verdad que no se cual es la solución, pues hemos hablado mucho sobre ello y yo mismo le he dado vueltas a la cabeza sin casi ningún resultado. Hay una cosa que tengo clara: el Status Quo actual no ha de cambiar y me explico. Hay un ambiente muy bueno entre los músicos, un clima que hace que a los más veteranos no se nos caigan los anillos por ayudar a los más jóvenes. Tenemos un espíritu basado en el aprendizaje, en aprender lo máximo posible unos de otros, una simbiosis que diría aquel. Estamos avanzando en nuestra calidad musical de conjunto. Parafraseando una frase del maestro, lo que tenemos que hacer es no solo mejorarlo, sino nunca empeorarlo.
No se cual es la fórmula para lograr esa expresión tan rimbombante que inventó el entorno del Valencia C. F hace unos años: "la paz social".
Una vez lo dije y lo vuelvo a repetir: cansa mucho, agota mucho encender el ordenador cada día con la inquietud de saber que va a escribir la "inesperada" de turno o si en los diarios del día siguiente va a salir publicada alguna tontería mas en contra de nosotros.
Las elecciones.
Dentro de dos semanas llegan las elecciones al parlamento europeo y ya estamos con el baile de la yenca: izquierda, izquierda, derecha, derecha...
Esta vez, aunque todos conocen mis simpatías políticas, no voy a pronunciarme puesto que me toca ser presidente de una mesa electoral y entiendo que debo ser neutral de cara a la gente. Es una responsabilidad que si bien va a resultar cansada, me ilusiona, pues es una experiencia nueva. Ya os contaré...

viernes 22 de mayo de 2009

Ximo, vivito y coleando

Hoy he recibido una gran alegría. He llevado Ximo al veterinario un poco temeroso, pues por un lado está más contento, exigente con los mimos que se merece y no moja su cama ni el suelo de la habitación en la que está. Pero por otro lado era posible que el hecho de que no mojara era debido a que estaba otra vez atascado.
El resultado ha sido que tenía la vejiga vacía, sin pipi, por lo que es capaz de controlar casi perféctamente. Digo casi perféctamente porque de vuelta a casa se ha meado en el transportín. Yo creo que es a causa del trajín del viaje en coche y de que pocos minutos antes el veterinario le había palpado la vegiga. Por eso no le voy a dar por ahora mayor importancia que la del stress del viaje. Además hoy no se ha mareado en el coche. Vamos a ver si entre hoy y mañana va funcionando ese músculo de la vegiga y puede empezar a hacer vida normal, esto és: salir de la habitación y jugar conmigo por toda la casa. Bien conmigo y con Pepe, el nuevo gatito que adopté la semana pasada. Ahora que empieza el cole solo por la mañana podré dormir la siesta en el sofá con ellos. Estoy deseandolo y creo que ellos tambien.

martes 19 de mayo de 2009

Ximo ha resucitado

No se como describiros como me estoy sintiendo en estos momentos. Lo cierto es que tardaré tiempo en olvidar lo que ha pasado este medio día. Lo único que se me ocurre es poneros la secuencia horaria de los hechos acaecidos:

13:00 Saco el coche del garaje y voy a mi casa a llevar al gato por enésima vez al veterinario. Ayer por la noche vomitó y esta mañana ha estado un rato en el cajón de arena intentando orinar.

13:15 Llego al veterinario. Oscar ve que sigue atascado y decide sondarlo otra vez para posteriormente hacerle una radiografía y descartar pólipos. Su intención después es amputarle el pene, pues piensa que las piedras están en el pene. Lo dejo allí y prometo volver por la tarde.

14:15 Estoy comiendo con mi madre. Me llama el veterinario para comunicarme que está lleno de pólipos y que la única solución es sacrificar al gato. Le doy mi autorización y quedo en ir por la tarde para firmar los papeles.
Cuelgo el teléfono y empiezo a llorar amargamente. Re cuerdo a Leonor y maldigo mi mala suerte.
Mi madre me hace una tila doble para que me relaje.

14:20 Llamo a mi amiga Mª José, la chica que me regaló a Ximo. Le cuento lo que ha pasado y me escucha en esos duros momentos.

14:30 Recibo un mensaje de Maider, la ayudante de Oscar, que me dice que hay novedades sobre el gato. ¿Novedades? Pienso yo…

14:35 Llamo a Oscar y me dice que como le había dado la autorización para sacrificarlo y ya anestesiado ha aprovechado para indagar más y ha descubierto que los pólipos solo afectan al pene. Lo ha cortado y cree que no ha afectado al control de esfínteres. A partir de donde ha cortado no tiene nada, está limpio y sano. El gato está ¡VIVO! y falta ver como evoluciona y si puede controlar esfínteres.

Este mismo instante: Entre las lágrimas de antes y la tila doble estoy un poco anestesiado. Aunque mantengo toda la cautela, no puedo evitar tener esperanza en que las cosas salgan bien. Realmente estoy alucinado.
A las siete y media tengo que recoger al gato o por lo menos ver como está. Si antes de las siete no recibo ninguna llamada es que todo habrá ido bien.

Esta noche os cuento como va.

martes 12 de mayo de 2009

Que largos finales...

Hace mucho tiempo que descubrí que los finales siempre son muy largos. Lo descubrí cuando hace unos años, viajaba todos los viernes desde Valencia o Castellón hacia Benidorm. Los muchos kilómetros hacia Benidorm los hacía en un santiamén, pero cuando llegaba al tunel del mascarat y al salir veía la bahía de Altea y la Serra Gelada (y con ello mi Benidorm) el ansia por llegar hacía que esos escasos 20 kilómetros se me hicieran eternos.

Es precisamente eso lo que me está pasando en estos momentos en dos frentes en concreto.

Por una parte ya estamos a mediados de mayo y queda poco más de un mes para el final del curso, pero son tantas las cosas que hay que hacer entre evaluaciones, memorias, concurso de coros escolares, listas de libros, actas de reuniones de ciclo, festival de fin de curso… que se me está haciendo el mes tremendamente agotador.

Por otra parte tenemos la enfermedad de Ximo, mi gato. Solo queda una hora para que Oscar le quite la sonda que lleva desde hace una semana, pero ha sido tan dura la semana, que estoy realmente agotado. Toda la semana comprobando si la sonda le funcionaba bien, pendiente de que bebiera, de que comiera, de darle unos mimos para que estuviera animado, dándole cada noche la pastilla de antibiótico, viendo como por culpa del dichoso embudo no podía lavarse. Esta tarde se me va a hacer eterna, pues tendré que limpiar la habitación donde ha estado esta semana, cortarle las uñas para evitar arañazos cuando vaya a bañarle… y preparando las cosas del nuevo hermanito de Ximo. Si, mañana llega a casa Pepe, un gatito de seis semanas que me han ofrecido adoptar. Es una locura, más trabajo, el estrés que puede conllevar los celos entre ambos o la no adaptación. Conociendo a Ximo creo que no va a haber problemas.

Pues eso, que los tramos finales son los más largos.

Vamos a ver… os contaré.